Saltar al contenido

El Solar, museo de tortura

08/28/2010

Santillana del Mar es un pequeño municipio de Cantabria, bastante conocido porque alberga la llamada ”capilla sixtina” del arte (es decir, la Cueva del Altamira). Pero no es sobre nuestros orígenes artísticos de lo que quiero hablar en esta entrada; sino del museo El Solar, uno de los rincones más terroríficos que he visto en mi vida.

Nunca he estado antes en un museo que me haya removido tanto la conciencia y que me haya hecho avergonzarme de mi pasado español/europeo como éste. Que sirva como anécdota el hecho de que cuando terminé de ver el museo (cerca de dos horas, aunque la verdad es que es bastante pequeño) fui incapaz de comer, y eso que ya era la hora…

Concretamente, ¿qué podemos ver en este museo de la vergüenza? Como bien dice el folleto que regalan con la entrada (un poco cara, todo hay que decirlo…), “más de 70 instrumentos de tortura, humillación pública y pena capital desde la edad media a la época industrial”. Dicho así, puede parecer poca cosa; pero cuando estás a menos de diez centímetros del susodicho instrumento y te imaginas el sufrimiento que ha provacado… Sin palabras.

Hay objetos para todos los gustos. Si el verdugo prefiere ir torturando poco a poco o si, por el contrario, quiere acabar de una vez y con un pequeño esfuerzo. Están también los más conocidos (como la doncella de hierro, el potro o la guillotina) pero también hay alguno desconocido pero cuyo uso era bastante frecuente (collares para vagos, el cinturón de castidad, máscaras infamantes, la “cuna de Judas”…).

Estos instrumentos se pueden clasificar en cuatro apartados (según esta página web):

1. Para el castigo ejemplarizante y la humillación pública: no estaban destinados a causar la muerte o daños importantes en la persona, pero sí se le humillaba. Ejemplos: el cepo, la trenza de paja, la flauta del alborotador o la picota del tonel.

2. Objetos vincualdos al castigo físico y tortura de los reos. Se pretendía causar bastante dolor, pero no la muerte (aunque si el reo moría…daba lo mismo). Es el caso del collar de púas, la cuna de Judas y de la dama de hierro, una de las piezas clave del museo.

3. Instrumentos cuyo objeto final era la ejecución (aunque primero había que hacer sentir mucho dolor al prisionero). Es el siguiente nivel; se comienza con la humillación, se sigue con el dolor y se termina con la muerte. El ejemplo más evidente es la guillotina, pero también nos sirve el aplastacabezas, la horca, el empalamiento.

4. Aparatos creados para torturar especificamente a mujeres (sobre todo aquellas que habían sido acusadas de brujería, prostitución, adulterio… y, por lo general, a todas aquellas que se negaron a seguir las directrices morales impuestas en la época). Estos objetos me causaron gran estupor, y no sólo a mí como mujer, sino también a mi acompañante masculino. Estamos hablando de objetos como los cinturones de castidad, el desgarrador de senos, el cilicio de pinchos…

En definitiva, a pesar de que este museo El Solar en Santillana del Mar puede parecer muy grotesco, es necesario verlo y tenerlo muy presente para que no se nos olvide el daño que hicimos por defender unos “valores” que no merecen ese sufrimiento. Ahora, más que nunca, que no se nos olvide nuestro pasado para no repetir esta barbaridad (aunque me temo que a más de uno, la Historia y sus enseñanzas no le parecen adecuadas…).

Más información sobre la tortura en este enlace.

Advertisement
Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.