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La figura del historiador (I)

07/18/2010

Un historiador es un profeta al revés.
José Ortega y Gasset
(1883-1955), filósofo y ensayista español.

¿Quién es el historiador? ¿Qué hace? ¿Cuál es la importancia de su figura? ¿Qué herramientas usa para llevar a cabo su labor? ¿A qué problemas tiene que hacer frente en su trabajo?

Estas preguntas, y aún otras que me he dejado en el tintero, no son en absoluto sencillas de responder. Basándome en mis propias lecturas y opiniones, seguramente refutables, quisiera contestar a estos dilemas de la mejor forma posible:

En primer lugar, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define historiador con una frase muy directa y sencilla: el historiador es aquella “persona que escribe historia”. Desde luego que la oración es breve, y probablemente por ello, insuficiente. Un historiador no es sólo aquella persona que escribe sobre Historia sino que también es aquella persona que enseña esta “ciencia” a todo aquel que quiera escucharle y, sobre todo, es el apasionado; es decir, el que estudia cuidadosamente la historia, sin dejarse llevar por pasiones ni ideologías y que tenga en cuenta un método “científico” para llevarlo a cabo de la forma más exacta posible (más allá, del beneficio económico o no que pueda obtener con esta actividad).

Está es una definición en un sentido amplio, en donde cualquier persona con inquietudes hacia esta materia podría ser considerado un historiador por mi parte. La exigencia, la única exigencia que pongo, es que su estudio sea comedido, serio y riguroso. En un sentido más estricto, un historiador puede ser aquella persona licenciada/graduada en esta materia, que escriba libros sobre ella y/o enseñe en las facultades o, al menos, en un instituto. Es una definición muy subjetiva, pero en parte es válida. Aquellas personas que lo deseen pueden pinchar en este enlace y leer otra opinión al respecto (que, curiosamente, no es muy distinta a la mía).

Sus funciones se pueden resumir en tres:

  • Intentar reconstruir, a partir de un uso racional de las fuentes de las que dispone, un relato verídico sobre la actividad humana en un tiempo y en un lugar concreto.
  • Ayudar a preservar y trasmitir ese relato, a la vez que otorga herramientas para comprender el presente.
  • Enseñar estos conocimientos de corte histórico; entendidos no sólo como la memorización de datos y más datos, sino también aquellos conocimientos formales que ayuden a su alumno a analizar y entender qué pudo ocurrir en el pasado y qué relación tiene con su presente.

Su importancia ya está implícitamente respondida: es el portador de la memoria de los pueblos. Dicho así, es una afirmación bastante grandilocuente, pero lo que quiero decir es que los historiadores son muy importantes porque con su estudio nos permite, a la toda la sociedad, comprender mejor qué les ocurrió a nuestros antepasados. Estudian, transmiten y guardan la memoria de los pueblos.

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